ilustración para CGTH records

Dibujo para el fanzine de la discográfica gallega CGTH records (Cretins Go To Heaven), acompañando al artículo escrito por el luthier Javier Mansilla de www.tunanteandoguitars.com

ilustración para CGTH Records (Cretins Go To Heaven)

El artículo en cuestión es este:

Confesiones de un ex-yonki del G.A.S.

¡Queridos amigos! Saco de nuevo los pies del tiesto de mi propia web, esta vez para colaborar en este bonito fanzine a petición de los seres más adorables de Ferrol: los huéspedes de CGTH Records. Cuando me lanzaron la propuesta no pude negarme, claro. ¿Pero, sobre qué escribir? Escribe de lo que te dé la gana, ¡de guitarras y esas cosas!, me dijo la cúpula.

Así que, buscando una fuente de inspiración, pensé en aquellos artículos que Steve Vai escribió para Guitar Player a finales de los 80. Cuando los editores esperaban columnas llenas de ejercicios, licks, fraseos y todo tipo de pirotecnia guitarrística que fundiese los plomos de sus lectores, el bueno de Steve les mandó algo que se parecía más a un libro de autoayuda de la sección de 6€ de Carrefour: Martian Love Secrets, muy recomendable, por cierto. De nuevo el mocetón hizo lo inesperado.

Inspirado por este rollo que os acabo de contar, y siendo fieles al espíritu subversivo que todo fanzine debería tener, hoy me apetece hablar de esas cosillas que me chirrían hace tiempo sin abandonar la temática guitarrera: la capitalización en la música o, dicho de otra manera, las tontadas que nos venden y compramos sin pensar. Me habéis dado un espacio para hablar de lo que quiera, así que ¡dejadme divagar un poco!

Creo que ya lo he comentado en algún momento en mi web (cosas de abuelo cebolleta), pero cuando era un joven padawan estudiando FP, Raúl, mi profesor de electrónica analógica, dijo esa famosa frase que quedó para mí como un hito inamovible: la calidad total en una cadena de audio va a quedar determinada por el eslabón de menor calidad de esta.

La industria de instrumentos musicales sabe esto, al igual que todo el mundo. Es una idea tan cierta como obvia, pero el truco está en que ellos nos venden una parte por el todo. Pastillas, amplis, cables, pedales o púas. Casi todas con un famoso nombre detrás y la promesa de ser la pieza clave del tono definitivo que andas buscando. Y si lo compras y finalmente no lo es (como suele ser lo habitual), seguramente sea porque hay otro eslabón más débil en tu cadena que lo está arruinando todo: culpa tuya. Así que busca lo que es y cámbialo también. Así se pone en marcha la rueda.

¿Qué está ocurriendo? Que nos están vendiendo perfume. ¿Cómo se puede convencer a alguien de comprar un perfume por TV o por un anuncio en una marquesina, sin saber cómo huele? Antes de ir a la tienda a probarlo, el cliente está ya convencido de llevárselo bajo el brazo. Porque lo que nos venden realmente no es colonia, es un status social. Yo soy de Channel nº5. Yo de D&G.

Quizá una de las cosas que más daño han hecho en este sentido en los últimos años han sido las tiendas online, ya que nos han acostumbrado a comprar sin probar. ¿Cómo puedes comprar sin saber cómo suena? Como mucho, ¿por una demo de YouTube grabada quién sabe cómo? ¿Sin saber cómo encaja con el resto de piezas de nuestro equipo? ¿Sin saber cómo encaja con tu banda? Perfume de nuevo. Yo soy de Strato. Yo de Les Paul.

Bien es cierto que cada uno puede hacer con su dinero lo que le dé la gana, que para eso vivimos en el mal llamado primer mundo y si de algo nos han convencido es de que es legítimo gastar nuestro dinero en cosas superficiales. No seré yo, humilde técnico de instrumentos, quien vaya a quitaros la idea de modificar constantemente vuestros cacharritos; sería tirar piedras contra mi tejado. Pero es una pena ver a la mayoría de los músicos más preocupados por su equipo que de hacer música con él o discutiendo acaloradamente en foros sobre qué guitarra o qué pedal es mejor, como si todo esto fuese una competición. El consumismo consumiendo la musicalidad.

¿Qué quiero decir con todo esto? ¿Que los componentes premium que los fabricantes nos quieren endosar son falsos? ¿Que todo es una engañifa? No exactamente, pero pensemos en los coches. Puedes comprarte una berlina alemana con un motor de 350 cv, ruedas de camión y tapicería de cuero con asientos deportivos, pero un Clio también te va a llevar a Cádiz de vacaciones a 120 km/h por la autovía de la plata, no lo dudes. Poseer uno u otro no te convierte en mejor conductor (acude a mi cabeza el inigualable Jezulín de Ubrique), y aunque uno quizá sea más cómodo que el otro, te van a llevar al mismo lugar. Gastarte un montón de pasta en equipo no te convierte en mejor músico (que supongo que es de lo que debería tratarse todo esto), sino en coleccionista. Con esto no estoy poniendo al mismo nivel las guitarras de 68 € fabricadas en China con obras maestras de la lutería de 8.000 €, solo que, superado un cierto nivel de calidad en un instrumento, el resto, en mi opinión, es puro fetichismo.

Está bien preocuparse por tener un tono con el que te encuentres a gusto tocando, pero no debería obsesionarte ni distraer tu atención de lo verdaderamente importante: hacer música.

Si algo he aprendido en estos años es que lo mejor es conocer bien tu equipo, investigar los diferentes sonidos que le puedes extraer y mantenerlo bien ajustado para que nos resulte cómodo de tocar, en lugar de comprar y comprar en busca del Santo Grial. Yo he comprado y vendido bastantes piezas a lo largo de los años y, la diferencia entre todas ellas, mirándolo retrospectivamente, era muy poca en mi opinión e inexistente en la opinión de los demás. Admito que muchas veces he comprado más impulsado por la publicidad que por el instrumento en sí. Y claro, la decepción no suele tardar en llegar.

Mi consejo es: no nos obsesionemos con el equipo, y no nos apresuremos en comprar. En la industria de los instrumentos, al igual que el detergente Dixan, el nuevo siempre lava más blanco. Debemos ser un poco más inteligentes que todo eso.

Recordemos que se llaman instrumentos porque se trata de las herramientas que materializan en el mundo físico la abstracta idea musical que resuena en nuestras cabecitas, y ahí dentro no hay marcas ni modelos que valgan. Me alucina ver, cada vez que viajo a países donde conseguir un instrumento occidental no es nada fácil, a la gente haciendo música maravillosa con instrumentos toscamente manufacturados o, en el mejor de los casos, guitarras que no tendrían a la venta ni en Cash Converters por vergüenza ajena. La pasión por hacer música, totalmente ajena al negocio que lo sobrevuela.

Reflexionando ahora sobre esa frase que dijo mi profesor Raúl, aunque cierta, quizá la entendí mal. La calidad de la cadena de audio hay que mimarla cuando hablamos de sonido Hi-Fi, pero igual no necesariamente de instrumentos musicales, donde gracias a la subjetividad del autor y del intérprete, no hay un sonido mejor que otro. Al fin y al cabo, ¿¿no nos molan más las guitarras guarras?? 😉

Javier Mansilla

Luthier y autor de http://www.tunanteandoguitars.com

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